










La congregación se llenó de gozo con la presencia de hermanos y pastores que, con profundo agradecimiento al Señor, se dieron cita para ser parte de este significativo evento. Fue una jornada marcada por la gratitud, la reflexión y el reconocimiento al trabajo misionero que ha impactado innumerables vidas.
Durante el servicio también se recordó un hecho trascendental: hace 32 años, nuestros pastores fueron instalados en la ciudad de Arequipa por el reverendo Rodolfo González Cruz y su esposa Yolanda Porro, dando inicio a una obra que hasta hoy sigue dando fruto abundante.
Sin duda, este servicio misionero reafirma el compromiso de continuar extendiendo el evangelio y fortaleciendo la fe en cada rincón del Perú y el mundo.