📡 En vivo
Bethel Radio Arequipa

«Al borde de la muerte, encontré la vida»

Ericson Elisban Limascca Ninacondo comparte un poderoso testimonio de liberación y restauración. Después de atravesar años de vacío, adicciones, depresión y soledad, cuando todo parecía perdido, tuvo un encuentro transformador con Jesucristo que cambió el rumbo de su vida. Su historia demuestra que el amor de Dios puede romper las cadenas más fuertes, sanar las heridas más profundas y dar un nuevo propósito a quienes ponen su confianza en Él.

Crecí en un hogar donde nunca habíamos escuchado el Evangelio. Dios comenzó a acercarse a mi vida cuando mi madre me inscribió en un colegio cristiano, donde escuché por primera vez el mensaje de Jesucristo. Sin embargo, al terminar la secundaria e ingresar a la universidad, mi vida perdió todo propósito.

Buscando llenar un vacío que nada podía satisfacer, terminé atrapado en las adicciones, la depresión y una profunda soledad. Me sentía vivo por fuera, pero muerto por dentro.

Mientras yo me alejaba de Dios, mi madre se levantaba cada madrugada para orar entre lágrimas por mi vida.

Después de años regresé a casa destruido y, la noche antes de asistir a la iglesia, estuve al borde de una sobredosis. Durante aquel servicio tuve un encuentro con Jesús; entre lágrimas de arrepentimiento experimenté una paz sobrenatural y fui libre de las cadenas que me habían esclavizado.

Desde ese día, Cristo restauró mi vida. Sanó mi mente, mi cuerpo y devolvió el propósito a mi existencia. Hoy estudio Psicología y he visto cómo Dios también restauró mi familia, reconciliando a mi padre con mi madre. Él me hizo verdaderamente libre.

Cuando pensé que todo estaba perdido, Jesús escribió un nuevo comienzo para mi vida. Hoy soy testigo de que no existe cadena que Él no pueda romper, ni corazón tan herido que no pueda restaurar. Su promesa sigue vigente: «Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres» (Juan 8:36). Si hoy has perdido la esperanza, recuerda que un encuentro con Cristo puede cambiarlo todo.