




Desde las primeras horas de la mañana, los asistentes fueron recibidos con una cálida bienvenida, en un ambiente lleno de amor, fraternidad y alegría. La emoción se hizo evidente desde el inicio del evento, donde la congregación se unió en un mismo sentir para agradecer a Dios por estos diecisiete años de trabajo, crecimiento y bendición en la obra del Señor.


La celebración contó con la distinguida presencia del Supervisor Nacional, el Pastor Josué Ascarruz, quien acompañó este importante acontecimiento y compartió momentos de comunión con la iglesia. Su participación fortaleció aún más esta gran fiesta espiritual, recordando a los presentes la importancia de permanecer firmes en el propósito de Dios y continuar anunciando el mensaje de salvación.
Durante la jornada se desarrollaron especiales de alabanza, momentos de adoración y una poderosa ministración de la Palabra de Dios, la cual impactó profundamente los corazones de los asistentes. El mensaje predicado llevó esperanza, restauración y vida a muchas personas que acudieron buscando una respuesta de parte del Señor.
Uno de los momentos más emotivos de esta celebración fue el llamado a la salvación, donde numerosas personas decidieron abrir su corazón a Jesucristo y recibirle como su Salvador personal. Sin duda, este aniversario no solo marcó diecisiete años de existencia de la iglesia en La Tinguiña, sino también el inicio de una nueva vida para muchos que experimentaron el milagro del nuevo nacimiento en Cristo.
La congregación elevó su gratitud a Dios por cada alma alcanzada, por cada familia bendecida y por cada vida transformada durante esta gran fiesta espiritual. La celebración del 17.º aniversario quedará grabada en la memoria de todos los asistentes como una jornada de victoria, unidad y crecimiento para la obra de Dios.
A Él sea toda la gloria por los años transcurridos y por las grandes cosas que seguirá haciendo en La Tinguiña.