





Este tiempo de búsqueda espiritual tuvo como propósito poner a Arequipa en las manos del Señor, reconociendo que nuestra ciudad necesita de Dios para caminar con esperanza, paz y bendición. Con corazones llenos de fe, los hermanos se reunieron para interceder y presentar delante de Dios las diferentes necesidades de nuestra Ciudad Blanca.
Durante este tiempo de oración, se clamó especialmente por la protección y bienestar de las familias, pidiendo que Dios fortalezca los hogares, restaure las relaciones y permita que cada familia pueda experimentar su amor y cuidado. Asimismo, se oró por las autoridades de nuestra ciudad, para que el Señor les conceda sabiduría, dirección y entendimiento para tomar decisiones que contribuyan al bienestar de todos los ciudadanos.










La jornada también fue una oportunidad para agradecer a Dios por su fidelidad y por las bendiciones que ha derramado sobre Arequipa a lo largo de los años. Como Iglesia, reconocemos que detrás de cada logro y cada desafío existe la necesidad de seguir buscando la dirección de Dios y confiando plenamente en Él.
En estos 486 años, elevamos nuestra oración para que Arequipa continúe siendo una tierra de esperanza, fe, unidad y bendición; y para que cada familia pueda conocer y experimentar el amor de Dios.
Como pueblo de Dios, continuaremos orando por nuestra ciudad, intercediendo por sus familias y creyendo en los propósitos que el Señor tiene para Arequipa.
¡Felices 486 años, Arequipa! ❤️🏔️
Que Dios bendiga nuestra Ciudad Blanca, guarde a sus habitantes y permita que su paz y bendición alcancen cada hogar.