






Durante este trascendental encuentro, miles de hermanos provenientes de las diferentes iglesias del sur del Perú se congregaron para exaltar el nombre del Señor y participar de una jornada en la que la presencia de Dios se hizo manifiesta a través de la alabanza, la adoración y la exposición de Su Palabra. Familias enteras respondieron al llamado, convirtiendo este evento en una verdadera fiesta espiritual que evidenció la unidad y el crecimiento de la obra de Dios.






La confraternidad contó con la participación del reverendo José Arturo Soto, integrante del Comité Internacional de Consejeros del Movimiento Misionero Mundial, y del reverendo Luis Meza Bocanegra, vicepresidente internacional del MMM, quienes ministraron la Palabra de Dios durante las diferentes reuniones. Sus mensajes exhortaron a la iglesia a permanecer firme en la fe, fortalecer el altar familiar y continuar anunciando el Evangelio con fidelidad en un mundo que necesita conocer a Cristo.







Bajo la dirección del pastor Josué Ascarruz Pacheco, supervisor nacional del Movimiento Misionero Mundial en el Perú, y con el respaldo de la sierva Edith Ascencios, así como de pastores, presbíteros, oficiales nacionales y las diferentes comisiones de servicio, cada jornada se desarrolló con orden, excelencia y un espíritu de comunión que caracterizó toda la confraternidad.
Los tiempos de alabanza estuvieron marcados por la participación de coros, grupos musicales y congregaciones invitadas, que elevaron cánticos de adoración al Señor. Asimismo, miles de voces se unieron en oración, dando gracias por la fidelidad de Dios y por las promesas que Él ha cumplido a lo largo de estos 45 años de historia de la obra en Arequipa.









l lema «Promesas cumplidas, familias transformadas» fue el eje de cada servicio, recordando que Dios continúa obrando en favor de su pueblo y que el Evangelio sigue restaurando hogares, levantando generaciones y fortaleciendo a las familias que deciden caminar conforme a Su voluntad.
Esta Confraternidad Familiar del Sur representó el cierre de una celebración histórica que recordó los inicios de la obra del Movimiento Misionero Mundial en Arequipa y el respaldo que el Señor ha concedido durante estas cuatro décadas y media de ministerio. Hoy, con una iglesia fortalecida y unida, el pueblo de Dios renueva su compromiso de seguir proclamando el mensaje de salvación hasta que Cristo venga, confiando en que las promesas del Señor continuarán cumpliéndose y que muchas más familias serán transformadas por el poder de Su Palabra.