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Bethel Radio Arequipa

PROMSIR y Jóvenes en Acción compartieron esperanza en el Centro Juvenil Alfonso Ugarte

En el marco del Día de la Juventud, los Jóvenes en Acción de la iglesia del Movimiento Misionero Mundial en Arequipa realizaron una visita especial al Centro Juvenil Alfonso Ugarte, llevando un mensaje de alegría, fe y esperanza a los jóvenes que se encuentran en este establecimiento.
Una Palabra que puede transformar vidas

El momento central de la visita fue la exposición de la Palabra de Dios, que estuvo a cargo del Rev. Adrián Loayza, quien compartió un mensaje de esperanza y restauración, recordando a los jóvenes que Dios puede transformar sus vidas, sanar su pasado y darles un nuevo propósito.

Más allá de una celebración por el Día de la Juventud, esta actividad tuvo como propósito acercarse a jóvenes que necesitan ser escuchados, acompañados y orientados.

Cada vida tiene valor y cada joven merece la oportunidad de escribir una historia diferente. Por ello, llegar hasta estos espacios con el mensaje de Jesucristo representa una tarea de gran importancia: rescatar vidas, sembrar esperanza y mostrarles que su futuro no tiene que quedar definido por los errores del pasado.

PROMSIR: jóvenes sirviendo a otros jóvenes

Esta labor también evidencia el importante trabajo que desarrolla PROMSIR, integrado en su mayoría por jóvenes de la iglesia del MMM Arequipa, quienes dedican parte de su tiempo y esfuerzo a servir y llevar un mensaje de restauración a quienes atraviesan situaciones difíciles.

Su participación demuestra que la juventud no solo puede ser receptora de ayuda, sino también convertirse en protagonista del cambio. Jóvenes que deciden servir a otros jóvenes, compartir su fe y extender una mano pueden convertirse en instrumentos para transformar vidas y abrir caminos de esperanza.

La iglesia del Movimiento Misionero Mundial en Arequipa continúa comprometida con esta labor social y espiritual, creyendo firmemente que detrás de cada joven existe una vida que puede ser restaurada y un propósito que todavía puede cumplirse.

Porque rescatar a un joven es creer en su futuro, acercarnos a su realidad y recordarle que en Dios siempre hay una nueva oportunidad.